Dámaso está consiguiendo lo que quería: los comerciantes le dan la espalda al Valle
Las cartas llueven sobre Mercedes. Los contratos se rompen en la casa grande. Don Hernando acorrala a Victoria en la capilla. Y Rafael renuncia al ducado. El capítulo de hoy ha sido una bomba detrás de otra.
Hoy Mercedes ha recibido muchísimas misivas de nobles de la comarca. Unas cartas que no tiene ninguna intención de leer ni de contestar. Pero básicamente todas preguntan lo mismo: ¿por qué ha acogido a Dámaso en su casa?
Y en la casa grande, exactamente lo mismo. Muchos comerciantes y clientes han comenzado a romper relaciones y contratos con los Gálvez de Aguirre por todo lo relacionado con Dámaso.
Así que podríamos decir que Dámaso está consiguiendo exactamente lo que quería conseguir. El valle entero se está distanciando. Las dos familias aisladas. La reputación por los suelos.
Y entonces llega la escena de don Hernando y Victoria en la capilla.
Arranca de una forma tremendamente cínica. Porque don Hernando le pregunta si encuentra alivio en Dios. Y Victoria ha mantenido un perfil bastante bajo al principio. Pero después de recibir tantos golpes y tantas indirectas, ha terminado explotando.
Don Hernando quería una confesión. Le ha dejado claro que sabe que ella está implicada. Que la revelación sobre la verdadera identidad de Dámaso no fue ninguna casualidad. Que alguien la provocó. Y que ella forma parte de todo eso.
Le ha pedido que libere su conciencia. Que le cuente la verdad. Y que él mismo la ayudará a salir del pozo en el que se ha metido. Pero también le ha advertido de que, si no lo hace, terminará pagando un precio muy alto.
La tensión entre estos dos está absolutamente disparada.
Y justo cuando pensaba que el capítulo no podía dar más, llegó el gran momento. Rafael y José Luis. Un Rafael completamente fuera de sí, soltándole una bronca monumental. Reprochándole haberse casado con una mujer que ya estaba casada. Reprochándole haber adquirido una deuda gigantesca. Preguntándole dónde estaba su honor. Porque él no conseguía verlo por ninguna parte.
Y después de todo eso... Rafael ha renunciado al ducado de Valle Salvaje. Un ducado que, por otro lado, nunca quiso realmente. ¿Os lo esperabais? Porque yo estoy todavía procesándolo.
