Valle Salvaje - avance capítulo 472: Rafael destierra a medio valle

Valle Salvaje - avance capítulo 472: Rafael destierra a medio valle

Menudo capítulo nos han regalado hoy. La tormenta del cambiazo ha saltado por los aires con una intensidad que no veíamos desde hace tiempo. Y os aviso, lo del avance, con Dámaso vacilando a todas las mujeres en la misma escena, me dejó con la boca abierta.

Descripción

Menudo capitulazo hemos tenido hoy en Valle Salvaje. De los más intensos en toda la temporada. Porque, atención, que al final del artículo os cuento lo que pasa con Dámaso, que se las ha jugado en grande y ha vacilado a todas las mujeres en la escena final. Aquí va a haber jarana, seguro.

El centro de toda esta locura ha sido la confesión entre Rosalía y Rafael. Seguíamos en el mismo escenario del viernes, con esa conversación dura, cortante, que parece de cuchillo. Rosalía, sin rodeos, le suelta que ella es su madre. Y claro, esa declaración ha sido como un cañonazo. Rafael, que en ese momento solo sabe enfadarse, ha reaccionado con rabia. Ha ido directo a desterrar a su propia madre, ¡a Rosalía! Poneros en su lugar: una noticia así, de golpe, sin aviso, debe ser un truco para que pierda los papeles. Y eso ha pasado. Rafael, en un arrebato, la ha echado de la casa, sin miramientos. Aunque, honestamente, esa reacción, aunque brutal, refleja esa humanidad que a veces tiene y que, en una situación así, puede fácilmente romperse.

Pero la bomba no se quedó ahí. Rafael, que aún estaba caliente, no pudo evitar recordar la charla que tuvo con Luisa antes. En esa escena, ella le dijo que María quizás no era su hija. ¿Os imagináis el cóctel que se formó en su cabeza? Madre que aparece de la nada, cosa que no esperaba, y que resulta que su hijo puede no ser suyo. ¡Menudo lío! En minutos, lo que tenía claro de su vida, se tambaleó de forma brutal. Y yo, sinceramente, creo que esta confusión y enfado le van a traer más problemas de los que ya tiene. La verdad, esa forma de gestionar el asunto, sin paciencia y sin ganas de escuchar, puede convertir a Rafael en un problema todavía mayor.

Claro, todo esto no quedó en la casa grande. Se trasladó a la casa pequeña, donde Leonor y Rosalía fueron corriendo a contarle a Luisa lo ocurrido. Y ella, como siempre, no se quedó callada. Fue a hablar con Rafael, que ya venía con el horno en la mano, cabreado a más no poder. Y Rafael, enloquecido, la expulsó a gritos. Gritos, que no son lo mismo que echar a alguien con educación. La respuesta siempre es la misma: desterrar a quien le dice la verdad. Parece que el patrón se repite cada vez que alguien se acerca con la verdad en la mano. Por eso, ahora mismo, Rafael podría acabar solo en esa casa grande, y a mí me da pena verlo así, cegado, sin querer aceptar lo que se le viene encima y, encima, intentando echar a gente que solo le quiere ayudar.

La escena de los truenos la han completado Alejo y José Luis. Porque Luisa, ya desde fuera, ha contado toda la verdad a ambos. Y cuando José Luis empezó a ponerse nervioso, entró Mercedes, confirmó lo de Luisa, y ya no hay ninguna excusa. La verdad, doble confirmación, y Rafael sigue en sus trece. Ni quiere escucharlo, ni quiere mirarlo a la cara. Incluso, amenazó con desterrar a Bárbara. ¡A Bárbara! Menudas dos desterradas y la tercera en la cuerda floja. A este paso, se va a quedar solo, sin gente que le diga la verdad, y se me antoja que esa actitud solo le va a traer más conflictos. Porque cuando alguien se cierra así, a lo bruto, no consigue más que aumentar la distancia y los problemas.

Mientras tanto, entre Victoria y Bárbara le explicaron a Pedrito que esa criatura que creían su sobrino no lo era, ¡sino el hijo de María y Rafa! El pobre Pedrito, con cara de flipando, se quedó alucinado. Es normal, vaya susto. La tensión también la han puesto Victoria y Mercedes con sus charlas, porque Dámaso, que no pierde ocasión, ha reconocido que todo su plan era para destruir a José Luis. Pero, atención, porque sigue jugando a doble juego. Le ha dicho a Victoria y Mercedes que va a seguir adelante, aunque, por detrás, ya están tramando hacer lo contrario. Ahí, en esa doble cara, nunca sale gratis en Valle Salvaje. Claramente, Dámaso está tejiendo una estrategia que le puede salir cara pronto.

Y la escena que cierra este berenjenal de la trama, la mejor sin duda, es la reunión entre José Luis y Dámaso, en secreto, sin Victoria ni Mercedes presentes. José Luis, con cara de hastío, le suelta que ha perdido la partida. Y Dámaso, maquinador nato, le responde que esto no ha hecho más que empezar. La frase se quedó en el aire, pero todos sabemos que aquí hay guerra férrea en marcha. Entre Rafael, que destierra sin parar y sin pensar, Dámaso, jugando a dos bandas, y José Luis, que ya ha dicho que los días de Dámaso están contados. Esa amenaza, esa declaración, promete más tensión. Lo que tengo clarísimo es que estamos solo en el principio de algo grande. Pero, sinceramente, no hay quien le quite a uno esa sensación. La temporada todavía puede dar mucho más de sí cuando estas tramas se enreden de verdad y empiezan a caer las piezas.

De fondo, en el avance semanal, veremos a Don Hernando muy contento. Sabe que tiene heredero y que su hijo ha recibido un palo duro, pero ahora está fuerte. Esa teoría del propio Don Hernando, de que su hijo puede recuperar el ducado, la lanzo yo también, porque pinta que el ex duque todavía tiene mucho que decir en esta historia. Además, José Luis le ha pedido a Bárbara que traigan al niño a Palacio, pero Rafa todavía no está listo para ese momento, así que ahí seguro que habrá más tira y afloja.

Ahora bien, entre tanta tensión, tengo que decir que aprecio que la trama del cambiazo ha mejorado muchísimo. La espera valió la pena. La paciencia de las fans que hemos aguantado las horas malas y las escenas repetidas al final va a tener su recompensa: un diez en guion. Esta historia, aunque a veces se ha hecho pesada, ahora nos vuelve a poner en tensión de verdad.