Enriqueta no quiere el dinero: quiere Valle Salvaje entero y lo suelta sin tapujos
Menudo capitulazo nos ha regalado hoy la deuda eterna. Enriqueta ha tirado de garra y han salido amenazas. Pero que quede claro: ella lo quiere todo, no solo cobrar un simple pago.
La trama de la deuda ha dejado tela para cortar. Enriqueta no ha venido a jugar. Dos conversaciones nada amigables con el bueno de don Hernando han sido suficientes para que la cosa se encienda.
Que te exijan el pago se puede llevar bien o mal, pero que te amenacen... eso ya pone todo patas arriba. Y así ha sido. La tensión ha ido subiendo hasta que don Hernando ha dejado claro que no vienen con planes de pago ni tranquilidad.
Aquí lo que ha cambiado el juego es cuando la Maligna —que uno ya no sabe si ponerles simpatía porque, madre mía, qué fiera— ha soltado la bomba: para ella no se trata del dinero. No. Ella quiere una parte de Valle Salvaje. Literal. Quiere meterse en el corazón mismo de nuestro valle querido. Pega fuerte, ¿eh?
Yo, honestamente, me he quedado un poco pasmada. Pensaba que Enriqueta iba por lo típico, lo suyo, como la mayoría. Pero no. Esto es un paso más allá, un golpe en la mesa. Y me huele que aquí va a haber jarana y muchos secretos brotando.
¿Qué planes ocultará Enriqueta detrás de su ambición? ¿Qué pasará si consigue meter la pata en Valle Salvaje? ¿La gente del valle la va a tragar o la pondrán en su sitio?»
