La Santa Hermandad apunta a Victoria y la tensión se dispara: secretos que van a hacer explotar Valle Salvaje

La Santa Hermandad apunta a Victoria y la tensión se dispara: secretos que van a hacer explotar Valle Salvaje

Menudo capitulazo nos han regalado hoy. La Santa Hermandad nos ha dejado con el corazón en un puño y la intriga al máximo. Aquí va a haber jarana, eso os lo aseguro.

Descripción

Hoy la semana empezaba aparentemente más calmada, pero calma engañosa, que las tramas no paran y encima han apretado las tuercas de lo lindo. Voy a contaros todo por tramas, como nos gusta, y de verdad que la última nos deja en plan ¡quiero más, quiero más!

Antes de nada, si acabas de llegar al Valle: aquí, con nosotras, cada día se comenta Valle Salvaje capítulo a capítulo. Y yo soy Charo, vuestra compañera de juerga y drama.

Empezamos con la Santa Hermandad, que hoy ha sido puro agobio. La charla entre el capitán Escobedo y la Maligna ha tenido miga, porque él le suelta todas las pistas que tienen y, sin rodeos, apunta a Victoria como la posible culpable. A la pobre Mercedes le pide estar al loro y, ojo, que no se fíe ni un pelo de la Salcedo. Aquí nos estamos metiendo en terreno pantanoso, ¿verdad?

Y como broche final, lo habitual últimamente: batacazos por doquier. Enriqueta se planta frente al capitán y le suelta la bomba de que José Luis la amenazó de muerte. La cara del bueno de José Luis cuando el capitán se lo tira en gesto fue para grabarla y repetirla en bucle. Me habría encantado tener una cámara oculta ahí. Madremía.

El pequeño truhán no tarda en salir en escena y le amenaza a Enriqueta con defender la familia a muerte. Está claro que ella se ha metido en un lío del quince y esto va a estallar, y todavía solo estamos en el principio del asunto.

En ese mismo trozo hemos visto a Bárbara y Victoria en plan tensión máxima. Bárbara abre la persecución con preguntas que hielan la sangre porque dispara: "¿Crees que mataste a Dámaso?" Y, por si fuera poco, Mercedes agazapada oyendo todo desde la puerta. Esta mujer siempre juega sus cartas, y no hace nada al azar. ¿Se viene plan para sacar información? A mí, desde luego, no me engaña.

Ahora pasamos a Rafael, que aquí el ritmo cambia, pero sigue siendo clave. Leonor está que no para para animarle a cuidar al bebé y, aunque Rafael se lo ha dejado caer unos segundos, la verdad es que tiene más sombras internas que luces. Han discutido un poco, sí, pero al final el pequeño Lucas logra sacarle una sonrisa a ese tipo que parece a punto de desvanecerse.

Alejo pone cristalina la realidad cuando le llama fantasma directo a Rafael. Le saca los trapos sucios: que no da amor al crío y que el bueno de José Luis lo cría igual que hizo con Julio, malamente. Yo creo que Alejo no se corta ni un pelo con Rafael y, francamente, eso hacía falta a nuestro niño perdido.

Y si creíamos que ahí acababa, viene la revolución: Rafael frena el bautizo del crío, y José Luis no pone ni un pie por delante. La pelea por el nombre —el bebé es Lucas y punto— pinta feroz. Rafael planta cara fuerte. Eso no se veía hace tiempo y hay que celebrarlo.

El avance no nos da tregua, porque Rafa le pide a Leonor que llame a Rosalía para que regrese al Valle. ¡Vuelve Rosalía, por favor! Después de tanto tiempo, seguro que no viene sola y aquí se arma la marimorena.

Y vamos a por los amoríos, que hoy estaban para escribir un libro. Luisa y Alejo retoman el tema Dámaso para romper el hielo, pero en un santiamén salta la chispa con Bárbara y se acaban peleando, aunque Alejo se larga rápido antes de que la tormenta crezca. El tira y afloja de siempre.

Manuela insiste para llevar a Alejo al mirador de los Ángeles, y aunque él se niega, aquí hay más de fondo. Ese sitio revienta recuerdos y Alejo lo sufre mucho. Y eso, amigas, no es cualquier detalle.

Luego Braulio aparece y la charla con Manuela toma otro cariz. Ella quiere retomar lo que tenían, buscar cercanía. Pero Braulio no perdona nada e suelta que vio besarse y que Alejo sigue colgadito de Luisa. A Manuela le hierve la sangre, claro. Ni come ni deja comer.

Y os juro que Manuela me tiene loca. Coquetea con Alejo, también con Braulio, les propone planes a los dos, cambia de parque y nunca sabemos en qué pie bailar con ella. La muy gañana no tiene patrón fijo.

Luisa y Bárbara tampoco pierden el tiempo y vuelven a discutirse. Luisa le echa en cara el pasado con Leonardo a Bárbara, un golpe bajo de los buenos. Os digo, la Luisa que tuvimos ya es historia. Esta ya no se aguanta ni ella misma, está discutiendo siempre. Muy raro, sinceramente.

No se acaba el culebrón: Braulio y Manuela tienen otra conversación sobre los líos amorosos. Don Hernando —que no apareció hoy en pantalla— escucha y esto desata una bronca con Enriqueta. Esta mujer ha tomado carrerilla: en dos días tiene enfrentados a José Luis y a don Hernando. Esta mujer no se muerde la lengua ni teme nada, o eso parece.

Cerramos con el negocio del agua de colonia. Matilde y Atanasio visitan la casa nueva que quieren comprar. Y me sale la duda: si se van a vivir ahí, ¿dejan el Valle? Porque no podrían quedarse tanto en pantalla. Yo casi seguro que esto acabará torciéndose, y me sabe fatal, que les tengo cariño. Y ojo, primera pedrada: sospecho que ese dinero para la casa viene robado.

Por cierto, en el avance Enriqueta le vuelve a meter en la cabeza a Matilde algunos consejos para capear el temporal en el negocio y preparad las palomitas, porque la reunión con los tres socios está que arde. Nicolás no traga a Enriqueta, y la tensión crece a pasos agigantados. Las aguas de colonia tienen mucha tela que cortar aún.

Y ahora os dejo con la pregunta que dispara todo: ¿la Maligna fue realmente la que acabó con Dámaso, o esto tiene aún más miga oculta? Decidme, por favor, qué os está pareciendo a vosotras. Me muero de ganas de leer vuestra teoría.